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AUTOESTIMA

Es una palabra que todos conocen pero pocos poseen. Es triste ver como gran porcentaje de los jóvenes lidian con problemas de autoconfianza y amor propio. Siento que la tuve fácil, en comparación con otras personas. De hecho, las pocas veces que dije en voz alta todo esto, recibía respuestas como: “pero si no tienes nada de malo” o “¿por qué te sientes así?” Bueno, lo mismo me preguntaba yo todos los días. Mis inseguridades empezaron a los once años. Y sí, ¿qué puede pensar una niña a tan corta edad sobre su apariencia? Por tonto que sonara, mis amigas en ese entonces eran bellísimas, con cuerpos voluptuosos y muchos pretendientes detrás de ellas. Yo, en cambio, ni siquiera me había desarrollado completamente. No puedo decir que recibí malos tratos o que se burlaban de mí, porque nunca fue así. Mi mayor agresor fue mi mente y mis pensamientos. Empecemos por la ropa: a...

¿Una mala experiencia?

Hace unas semanas fui al Tribunal Electoral (sede de Ancón), pues debía ir a hacer el trámite de cedulación. La estructura está preciosa, aunque no puedo decir cosas buenas de la atención que recibí. No voy a generalizar porque en la caja la joven fue muy cordial y en ningún momento me atendió con grosería, pero si tan solo todos fueran así. La misma me dijo que debía ir a las sillas detrás de mí, que allí era el área de fotografía, donde te toman la foto y escribes tu firma. En fin, yo me senté expectante a que llamaran mi nombre o dijeran “siguiente”, pero me quedé esperando. Una señora se me acerca para preguntarme cómo era la logística; no supe qué responder, estaba igual de desorientada que ella. Ella -quizá algo más “viva” que yo- se acercó a un cubículo, preguntó si podía pasar y entró. Allí empec...

¡NO MÁS!

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Hoy, mientras esperaba el pedido en uno de estos lugares de comida rápida, se le acercó un niño a mi mamá y mi abuelo, ofreciéndoles una pulsera personalizada a dos dólares. Al yo regresar a la mesa, decidí pedir una. Yo no suelo comprar ese tipo de pulseras, pero la expresión de él hizo que cambiara de opinión. Le indiqué de qué color la quería y procedió a grabar mi nombre en la placa que traía el brazalete. Mi mama le preguntó que dónde había aprendido a hacer eso y orgulloso respondió que practicó bastante hasta mejorar. Al entregarmela, me la puso en la muñeca, selló el broche y lo único que pude hacer fue sonreírle. Una cosa era cierta, la caligrafía no era perfecta, aparte que mi nombre es algo largo, pero el hecho de que aquel niño de solo doce años la haya hecho, juro que me ablandó el corazón y me iluminó el rostro. Al final toda mi familia le agradeció y le vimos con una sonrisa mientras se alejaba. Desconozco las razones del niño para estar en las calles vendiendo: h...

¿Acoso?

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*Ésta es mi opinión personal . No busco cambiar ni irrespetar las creencias de nadie*. Estuve meses pensando "¿qué voy a escribir?". Creía que una joven como yo no tenía palabra sobre nada, pues estoy apenas abriéndome paso a la vida. Pero sí tengo qué decir, tengo opinión en temas que, según algunas personas mayores, "no estoy en edad".  Por eso decidí hablar sobre algo que muchas niñas y mujeres viven día a día cuando salen de sus casas: acoso. Al principio creí que la palabra le quedaba muy grande y exagerada a la situación; sin embrago, siento que encaja perfectamente. Y no lo digo yo, lo dice la definición de la misma. No puedo decir con certeza a qué edad empecé a sentirme de esta manera, aunque sí recuerdo ciertos escenarios en los cuales mi madre intervino colérica. Y con justa razón, ¿quién en su sano juicio puede ver a una niña de manera sexual? Igual, mi mente a los doce y trece años aún no entendía la gravedad del asunto, solo quería hu...